@josegmunoz

 

Tirios y troyanos, montescos y capuletos todos actores, están repasando escenarios, libretos, gestos, ademanes, posturas y vestuarios para dos sainetes del nuevo rito rito republicano posmoderno del 1 de diciembre, donde, el reclamo de legitimidad por delante, se exhibirán las mejores habilidades histriónicas y cumplir así las expectativas de sus respectivas clientelas.

 

Solemnidad, trajes de pura-lana-virgen, olor de lociones importadas, salones adornados por los mejores decoradores –o por lo menos los más caros— abrazos efusivos y promesas generalizadas –”te hablo para comer”– será el ambiente en pasillos y salones del Palacio Nacional, desde donde Peña Nieto enviará su primer mensaje a la nación en cadena nacional, una vez que haya pasado el bochorno del rito de la asunción del poder en San Lázaro, donde la paranoia se generaliza al grado de convertir a los periodistas en sospechosos y sólo dejarán entrar a los “conocidos”, por la “amenaza de los legisladores de izquierda que aceptaron resignados los votos que la mafia les regaló para entrar a las cámaras legislativas, pero desconocieron los emitidos en favor de quien será ungido Presidente de la República.

 

Rostros morenos de piel arrugada, pantalones de mezclilla roída por el tiempo, pies partidos y callosos calzados por huaraches desgastados, sombreros rotos, pancartas prefabricadas por los profesionales de la protesta con frases de rechazo a la imposición, un templete donde sólo caben los devotos de la teoría de la conspiración, los que saben bracear en serio, para dar a entender que lo que dicen es la verdad incuestionable, conformarán el otro rito-sainete que se está institucionalizando cada asunción del poder presidencial.

 

Se atribuye a Jesús Reyes Heroles la frase “La oposición trabaja oponiéndose” y ésta se dispone a cumplir con los ritos que le impone su rol de opositor. Por cierto, los partidos de oposición en el Distrito Federal (PRI, PAN, PVEM y PANAL), deberían tomar clases con PRD-PT_MC para asumir actitudes similares a las de sus contrapartes en el ámbito federal. pues aceptan con mansedumbre canina el triunfo de Mancera, sin tocarlo con el pétalo de una marcha o bloqueo . Qué inequidad.

 

Bajo Reserva , de El Universal, publica: “Existen, nos dicen, los halcones, que quieren azuzar a los opositores para que la tribuna se convierta en cuadrilátero de box y ellos demuestren, a trompadas, que México entra en una nueva etapa. Hay palomas que recomiendan una negociación a fin de que la ceremonia curse de manera armoniosa. Y hay igualmente voces en el equipo de transición y en la propia fracción del PRI en Diputados, que conduce Manlio Fabio Beltrones, inclinadas a que los legisladores de izquierda asuman sus decisiones”.

 

Dice La Jornada que “La vicepresidenta de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, Aleida Alavez Ruiz, anunció que durante la toma de protesta de Enrique Peña Nieto como presidente constitucional, «no podemos descartar nada; (pero) lo que tampoco podemos permitir es que ese día (1º de diciembre) nos tengan aquí como si sólo viniéramos a convalidar lo que nos quieran imponer». Lo que quiera decir eso, que lo interprete cada quién como desee.

 

Los comentócratas hacen de las suyas: José Carreño Carlón sostiene en El Universal que Peña Nieto “devolverá , la capacidad de consumar reformas y la congruencia perdidas en 12 años de gobiernos de minoría. Frente a quienes ven un don de la democracia en los gobiernos divididos, como reacción al absolutismo presidencial de décadas atrás, los electores pusieron a Peña en la antesala de un gobierno de mayoría, con el mandato de poner fin a la ineficacia del poder diluido”. Se advierte que hay leña sobre el árbol caído. La crítica será implacable contra el ya muy próximo ex Presidente. Otro rito mediático que no podía faltar, aunque, justo es decirlo, Carreño Carlón ha criticado con rudeza la actuación de Calderón, salvo cuando éste se enfrentó con Andrés Manuel López Obrador.

 

Pero el campeón de las expectativas; el que ha impuesto agenda a los medios desde hace doce años, Andrés Manuel López Obrador, al estrenar modalidad que impondrá a la muchedumbre de devotos (magister Federico Arreola dixit) que lo ha seguido en todas sus travesías en pos del poder anuncia a la ciudad y al mundo que los militantes de lo que será su nuevo partido, Morena, deberán donar el 50 por ciento de su salario al partido. Es de entenderse la medida, pues si Ebrard y Mancera tienen ahora cada uno su propio proyecto para el 2018, ya no podrá contar conque sus asociaciones civiles Movimiento Progresista y Honestidad Valiente serán beneficiadas con contratos millonarios que les otorgó el gobierno capitalino durante la administración de Ebrard. De esa forma también transparentará su financiamiento, que hasta ahora ha sido oscuro, aunque a veces no tanto, si recordamos los buenos oficios de Miguel Torruco Marquez en la casa de Luis Creel, primo de Santiago del mismo apellido.

 

Otra más: por si hubiera duda que la izquierda no será democrática, AMLO anunció que Morena participara en las elecciones locales de 2013 y 2014, así como en las federales de 2015, ya sea proponiendo a sus militantes como candidatos a otros partidos o apoyando a candidatos de otras instituciones políticas. En otras palabras más comprensibles: Morena será la batuta de la izquierda, como lo ha sido López Obrador desde antes del 2000. Los chuchos tendrán el control del membrete, pero ellos mismos se han cuadrado mansamente a los designios de López, por la buena o por la mala, y un claro ejemplo lo tenemos en cuando quisieron imponer como jefa delegacional en Iztapalapa a Silvia Oliva, el tabasqueño decretó que el nombramiento debería ser para Clara Brugada y así fue, con la maniobra que eternizó la fama de “Juanito”, mote que se pretende dar ahora a Martí Batres, quien fue elegido como presidente del Comité Ejecutivo Nacional del virtual partido, Morena, en razón que él será el titular del CEN, pero el poder estará en manos de Andrés Manuel, quien ostentará el cargo de presidente del Consejo, máximo órgano de dirección.

 

Y como para no dejar dudas de lo anterior, Batres anunció que “la primera instrucción de AMLO fue organizar las protestas del 1 de diciembre. ¿No que las decisiones de ese nuevo partido serán colegiadas, por lo menos con la participación de todos los delegados?

 

Los espectáculos están preparados y así se realizarán. El del oficialismo y el de la oposición. Lo bueno es que la protesta será “pacífica”, como lo anunció el propio AMLO, por lo que es de esperarse que no pasará de ser un sainete más para cumplir con el rito de su papel de opositor. Si no protesta, sus devotos pueden irse con Fernández Noroña o Martí Batres.

 

El show debe continuar.

 

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