En 2001, el mandatario estadounidense George W. Bush, firmó un plan de privilegios fiscales para grandes capitales, con la intención de ‘reactivar’ la economía estadounidense que tenía a la recesión como una amenaza constante.

Sin embargo esta disminución de los ingresos para el estado, propició que a partir de entonces se produjera un superavit fiscal, es decir se comenzaba a gastar más dinero del que se recibía.

A partir de entonces el superávit de los Estados Unidos ha sido mayor cada año, alcanzado su punto más alto en 1.2 billones de dólares anuales, y sumando una deuda total de más de 16.4 billones de dólares; la cifra más alta en toda la historia del país.

Esta situación ha puesto a la economía estadounidense en un punto de inflección importante, pues se estaba amenazando con tener que realizar importantes recortes sociales para poder hacer frente a la deuda. Algunos de los puntos vulnerables y considerados, eran el seguro de desempleo y el sistema de salud Medicare, que se encarga de facilitar los servicios de salud para los pensionados.

El presidente Obama incluso interrumpió sus vacaciones en Hawai para atender este asunto, pues era de suma importancia llegar a un acuerdo antes del 2013, situación que finalmente llegó a una solución temporal con el acuerdo alcanzado en las primeras horas del año por los legisladores estadounidenses.

La negociación entre demócratas y republicanos acordó un incremento a los impuestos de los mayores generadores de capital, para subsanar el problema de manera temporal.

Esta medida fue fuertemente impulsada por las declaciones emitidas incluso por algunos de los mayores magnates de E.U., como Warren Buffet, quien desde agosto del 2011, propuso el incremento a este tipo de impuestos como una solución; pues incluso él mismo veía equitativo que otras personas con menos ingresos pagaran porcentajes de impuestos más altos de los que sus compañías aportaban. Señalando también a las extensiones de impuestos que adquirían con sus grandes acumulaciones de interés, como algo innecesario.

El acuerdo de último minuto alcanzado por los legisladores, vino a dar un respiro a los mercados internacionales que tanto habían especulado con la decisión, sin embargo, esta acción se consideró un logro para el gobierno de Obama, lo cual produjo incluso cierres a la alza en el mercado bursátil.

Aunque no fue sencillo tampoco para Obama, quien amenazó considerablemente a los congresistas: “si el Congreso se niega a darle al Gobierno de E.U. la capacidad de pagar sus deudas a tiempo, las consecuencias para toda la economía mundial serán catastróficas, mucho peores de lo que hubiera sido el impacto del abismo fiscal», advirtió el presidente.

A pesar del acuerdo alcanzado, el mismo Obama reiteró que este acuerdo solamente es temporal, pues en dos meses Estados Unidos alcanzará el tope de deuda que le tiene permitido el congreso, lo cual obligará a negociar una nueva excepción, para poder subsanar la economía del país; algo que los republicanos unicamente aceptarían con la adopción de más recortes al gasto social, lo cual sigue amenazando a diversos sectores vulnerables de la población.

El Fondo Monterario Internacional (FMI) también emitió un comunicado felicitando la decisión, pero reiterando la importancia de adoptar nuevas medidas a la brevedad para poder enderezar de forma definitiva las finanzas de los Estados Unidos.

Javier Flores
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