¡No marchen!

@josegmunoz

 

Hay quienes, como el filósofo Jaime Ruiz Noé, (@_JRN_), piensan que la publicación del Protocolo de Actuación Policial para el Control de Multitudes por parte de las autoridades capitalinas tiene el propósito de “reprimir” toda manifestación pública en contra de autoridades locales o federales. Nada más falso. Ningún Bando, Protocolo, Decreto, Ley, Reglamento o como se le quiera llamar, que tienda a reglamentar las manifestaciones ciudadanas o políticas, tiene aplicación general. Se sigue a rigor única y exclusivamente contra los que se dictan desde la cúpula del poder, ya sea local o federal.

 

Si el gobierno capitalino lo aplica de manera generalizada, sería como darse un balazo en el pie, pues desde que “la izquierda” es propietaria del Gobierno capitalino, del edificio del viejo Ayuntamiento, sale la orden de, por ejemplo, no meter las manos en bloqueos, plantones o marchas, cuando las multitudes están deslavando la imagen del gobierno federal. Incluso ha habido patrocinios evidentes, como cuando los macheteros de Atenco tiraron el proyecto más importante de la administración de Vicente Fox.

 

Ha habido no sólo marchas, sino movimientos de mayor kilataje, como el que se dio en abril de 2009, cuando la imprudencia del en ese tiempo rector de la UNAM, Francisco Barnes, al intentar incrementar las cuotas que pagan los estudiantes (20 centavos), lo que aprovechado a la perfección por el PRD, cuyo dirigente en la capital era nada menos que Carlos Imaz, que a la postre resultó un estupendo promotor de recolección de recursos ilegales para Andrés Manuel López Obrador. Como todo movimiento, hubo marchas, toma de instalaciones, saqueo, y actitudes similares, para que el gobierno “de izquierda” de Cuauhtémoc Cárdenas jamás impidiera marchas ni bloqueos ni detuviera a nadie por ese motivo, con el argumento de que las demandas involucraban al gobierno federal. Como dijera el mesero con mentalidad de burócrata a quien le pide un servicio: “A mí no me toca esa mesa”.

 

¡Ah!, pero otro gobernante “de izquierda”, Marcelo Ebrard, en febrero de 2011, cuando ya estaba de luna de miel con Felipe Calderón, ordenó aplicar todo el rigor de la ley contra miembros de Antorcha Popular del estado de México cuando se dirigían al Distrito Federal a bordo de unos 50 autobuses.

 

Homero Aguirre Enríquez, vocero nacional del Movimiento Antorchista, denunció en conferencia de prensa que “Marcelo Ebrard Casaubón se ha convertido en el granadero de Felipe Calderón, pues más de mil granaderos secuestraron 50 autobuses que transportaban a miles de antorchistas que participaron en la manifestación que se realizó del Ángel de la Independencia a la Secretaría de Gobernación.

 

“Alrededor de las 10 de la mañana del jueves, los granaderos agredieron física y verbalmente a Fanny Mendoza Ramírez, quien venía encabezando a los antorchistas del Estado de México que se dirigían a la Ciudad de México, para participar en la protesta para exigir que el Gobierno Federal, entregue más de 50 millones de pesos que debió entregar desde el año pasado”.

 

Los antorchistas, como es bien sabido, son la versión CNTE o Fernández Noroña o SME o porros encapuchados del EPR, del PRI y venían a protestar contra la Sedesol federal, por lo que Ebrard se los prohibió, cuando otro gobierno “de izquierda”, el de Alejandro Encinas, permitió que huestes de su patrocinador y jefe político, Andrés Manuel López Obrador, se plantaran en el Paseo de la Reforma y provocaran daños por más de mil millones de pesos, que luego el mismo GDF repuso en parte a los afectados.

 

Pero Miguel Mancera también tiene en su haber el haber impedido una manifestación de desnudos miembros de los 400 pueblos, priístas. Curiosamente, los Antorchistas se mueven en el estado de México, ante la vista obesa del gobierno de Eruviel Avila, mientras que fue reprimida una marcha de la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata que venía de Toluca al Distrito Federal por la autopista ocupando un sólo carril, pero se detuvo al líder al que acusan del delito de ataques a las vías de comunicación. La UPREZ forma parte de la estructura de Morena, de AMLO.

 

En efecto, con la publicación del Protocolo de Actuación Policial para el Control de Multitudes se avecina la represión, pero el big stick (gran garrote) no se aplicará para todos. Dependerá de las alianzas que se tejan en las oscuridad para catapultar al actual jefe de Gobierno a la candidatura de “la izquierda” a la Presidencia de la República. Basta recordar que la actual Asamblea Legislativa del Distrito Federal, hasta cambió la ley para que los vándalos del 1 de diciembre pudieran enfrentar su proceso en libertad.

 

Los patéticos casos de los gobernadores de Michoacán, Fausto Vallejo; de Oaxaca, Gabino Cue, y de Guerrero, Heladio Aguirre, rehenes de maestros rijosos de la CNTE y alumnos de algunas escuelas rurales, se cuecen aparte. Estas oposiciones ya les tomaron la medida: secuestran e incendian vehículos particulares, bloquean carreteras, saquean oficinas públicas y comercios privados, para alimentar insaciables apetitos de grupo, como el que se les considere propietarios de sus plazas, subsidios en montos elevados a las organizaciones que utilizan para subvencionar a candidatos a cargos de elección popular. Son causas sociales de dudosa legitimidad. Si se les aplicaran las leyes federales o locales, les faltaría vida para cumplir condenas centenarias.

 

Pero hay razones de más fondo para no aplicar el Estado de derecho. Diego Valadés, ex embajador, ex secretario de Salud; ha sido procurador de la República y también del Distrito Federal, además de tener fama de eminente jurista, plantea en un estudio que el derecho tiene límites, “entendidos como las circunstancias en que los órganos del Estado optan por la no aplicación de la norma como una forma de preservar el Estado de derecho”.

 

La doctrina jurídica, sostiene Valadés, da facultades discrecionales para la no aplicación del Estado de derecho a los poderes Ejecutivo y Judicial y lo explica en términos que sólo los tecnócratas del derecho entienden, que para ciudadanos de a pie, se traducen en aplicaciones sesgadas de la ley de manera burda.

 

“A los amigos, justicia y gracia; a los enemigos, la ley a secas”, esta premisa no es cuestión de ideología, sino de pandillas que se adueñan del poder. PRD, PAN y PRI, actúan de la misma forma. ¡Pobre México!

 

 

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