En voz alta. CETEG, busca mártir.

El miércoles pasado en Chilpancingo, estado de Guerrero, unos 4 mil maestros normalistas y militantes de organizaciones sociales pertenecientes al Movimiento Popular de Guerrero (MPG), con el rostro oculto,  armados con palos, piedras, varillas y bombas caseras, enardecidos mostraron su “coraje” al destrozar las sedes del MC, PAN, PRD y PRI, tomando como pretexto la decisión del Congreso del Estado de desechar sus propuestas para reformar la ley estatal de Educación.
Estos hechos violentos observados en el estado de Guerrero, así como los cercos a las carreteras, bloqueos y saqueos de comercios en Michoacán, el paro de maestros en dos entidades federativas, y de igual manera la ocupación de la Rectoría de la UNAM, están articulados por profesionales de la violencia y son un claro desafío al gobierno de ENRIQUE PEÑA NIETO.
Aunado a esto, es obligado advertir que la posible participación de grupos guerrilleros, así como la radicalización de los maestros disidentes en Guerrero contra las instalaciones de cuatro partidos políticos sin que nada con sello lópezobradorista haya sido dañado, permite considerar que los integrantes de la CETEG sean afines al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) de Andrés Manuel López Obrador.
La Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG), se pregona claramente como un grupo de izquierda radical que no esconde su orgullosa filiación ideológica: marxista, misma que está integrada por diversos grupos marxistas, leninistas, maoístas, trotskistas e incluso stalinistas.
Ahora bien, todas estas acciones violentas ya son demasiado amplias y no son motivadas realmente por la reforma educativa. Nadie incendia edificios y provoca con ese furor al gobierno por la única razón que desea un instituto autónomo de evaluación educativa.
Las manos que “mecen la cuna”, con estos intentos de desestabilización social, con el clima de zozobra, con el choque con la fuerza pública, buscan conseguir un mártir que justifique la hoy injustificable agitación.
Pretenden que en la obligada represión que el gobierno realice contra ellos haya una víctima que se convierta en la bandera para convocar a una revuelta nacional.
Se trata de una acción concertada para debilitar al gobierno y acorralarlo. No olvidemos que en un país en convulsión, los ganadores son los narcos. Ellos auxilian a crear estos ambientes, así ocurrió en Colombia.
Quieren muertos y seguramente, a este paso, los van a tener. De esa manera el conflicto se extenderá a Oaxaca, a Chiapas y a zonas sensibles del Estado de México y el Distrito Federal, como son algunas universidades. Los narcos necesitan un Estado débil para operar con mayor soltura. Eso es lo que estamos viendo.
Quieren muertos y seguramente, a este paso, los van a tener. De esa manera el conflicto se extendería a Oaxaca, Chiapas, Sierra de Puebla, Veracruz, a zonas sensibles del Estado de México y el Distrito Federal, así como a algunas universidades; ahora es Guerrero y Michoacán. Los narcos necesitan un Estado débil para operar con mayor soltura. Eso es lo que estamos viendo.
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Por Alejandro Olivas

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