Papa Francisco desde Chiapas llama a respetar a los indígenas

Ante miles de indígenas, el Papa Francisco llamó a “todos”, pero sobre todo a “los mareados por el poder” a que hagan un acto de conciencia y aprendan a decir: “perdón”! a esos “pueblos incomprendidos y excluidos de la sociedad, a los que algunos han considerado inferiores sus valores, su cultura y sus tradiciones”.

El obispo de Roma afirmó que de muchas maneras se ha querido silenciar su anhelo de vivir en libertad, “de muchas maneras han intentado anestesiarnos el alma”, afirmó.

“¡Qué tristeza!”, Expresó en su mensaje durante la misa a la que asistieron cerca de 100 mil personas, en su mayoría indígenas de las nueve etnias de Chiapas, de Centroamérica y  seis mil 600 representantes de etnias nacionales en las instalaciones de los Servicios Deportivos Municipales.

El Papa subrayó en su mensaje que algunos “mareados por el poder, el dinero y las leyes del mercado, los han despojado de sus tierras”.

“Hay un anhelo de vivir en libertad, hay un anhelo que tiene sabor a tierra prometida, donde la opresión, el maltrato y la degradación no sean la moneda corriente.

“De muchas formas y maneras se ha querido silenciar y callar ese anhelo, de muchas maneras han intentado anestesiarnos el alma, de muchas formas han pretendido aletargar y adormecer la vida de nuestros niños y jóvenes con la insinuación de que nada puede cambiar o de que son sueños imposibles.

“En el corazón del hombre y en la memoria de muchos de nuestros pueblos, está inscrito el anhelo, de un tiempo donde la desvaloralización no sea superada por la fraternidad, la injusticia sea vencida por la solidaridad y la violencia sea callada por La Paz”.

En la ceremonia litúrgica muy emotiva  cargada de símbolos indígenas participan 60 obispos mexicanos, entre ellos el titular de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel, así como 120 sacerdotes, diáconos permanentes y 16 seminaristas indígenas.

En su mensaje, el Pontífice dijo que el anhelo no sólo es compartido por “nuestro padre”, sino que lo ha estimulado “al regalarnos a su hijo Jesucristo”, en un marco en el que se debe hacer camino hacia la verdad, hacia la vida y para que las tinieblas no tengan la última palabra y el alba no deje de venir sobre la vida de sus hijos.

“Frente a estas formas la creación también sabe levantar la voz. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad, que advertimos en el suelo, en al agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso entre los pobres más abandonados y maltratados está nuestra oprimida y devastada tierra que gime y sufre dolores de parto”.

El obispo de Roma aseguró que ya no podemos hacernos los sordos, frente a una de las mayores crisis ambientales de la historia, en lo que los indígenas que “mucho tienen, tienen que enseñarnos”.

Sin embargo,  enfatizó, muchas veces, de modo sistemático y estructural, sus pueblos han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad. Algunos han considerado inferiores sus valores, su cultura y sus tradiciones. Otros mareados por el poder, el dinero y las leyes del mercado, los han despojado de sus tierras, o han realizado acciones que las contaminaban.

Expresó qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: ¡Perdón!, el mundo de hoy, despojado por la cultura del descarte los necesita.

Al referirse a los jóvenes indígenas indicó que hoy están expuestos a una cultura que intenta suprimir todas las riquezas y características culturales en pos de un mundo homogéneo, “necesitan que no se pierda la sabiduría de sus ancianos”.

“El mundo de hoy preso del pragmatismo necesita reaprender el valor de la gratitud”.

 

MVS

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