Hector Contreras Organista

Nunca le han faltado críticos gratuitos al Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa en Chilpancingo, de parte de  los plumíferos comerciantes del periodismo local, ramplón y mediocre, lastimosamente arrastrado ante los políticos a quienes por nota queman incienso en el putrefacto ejercicio del lambisco y quienes jamás, en los ya muy largos 74 años de vida del SNRP  pudieron pervertir ni convertir en prostituida moneda de cambio las sagradas siglas de una institución del periodismo que fundaron con orgullo histórico los maestros de la información en la prensa del Suroeste de México, aquellos Obreros de la Verdad quienes desde el miércoles 5 de octubre de 1938 y reunidos en la casa donde se instaló el Primer Congreso del Anáhuac, fincaron el porvenir de esta agrupación cada vez más prestigiada ante la sociedad guerrerense, poderosa por su histórica membresía y alentada por su invaluable servicio al pueblo de Guerrero, tarea que el mismo pueblo confirma y certifica cotidianamente con el apoyo que dan los periodistas de nuestro sindicato a los propósitos de justicia social que exige y reclama la ciudadanía.

Como testimonio de la solidez de nuestro sindicato, el próximo 12 de octubre los Padres de familia, los maestros y el alumnado de la Escuela Primaria “Periodista Humberto Ochoa Campos”, habrán de celebrar el vigésimo aniversario de la fundación de esa escuela que contraviniendo la interpretación al mínimo sentido común por parte de las autoridades de la Secretaría de Educación Pública en Guerrero, se opusieron al límite de su poder para que esa escuela funcionara a favor las familias y particularmente de los niños que habitaban y habitan la colonia El Tomatal, al Oriente de la ciudad de Chilpancingo y a la que ahora asisten alumnos de las colonias vecinas, escuela que cada día es más importante porque de ella han egresado alumnos que son ahora, para orgullo de Guerrero, destacados profesionistas. Y ellos, los vecinos de la colonia solicitaron al SNRP su apoyo y los periodistas se los dimos, luchamos brazo con brazo en contra de la estupidez y la anarquía enquistada en el gobierno; al final se logró el triunfo. La gratitud de esas respetables familias pidieron a nuestro sindicato el nombre de un periodista que pudiera recibir el homenaje permanente de la comunidad. El SNRP sugirió el nombre del fundador del diarismo en Guerrero, Periodista Humberto Ochoa Campos, y desde entonces las siglas del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa están escritas no en los muros, sino en el corazón, ese gran corazón de los vecinos de El Tomatal que hoy ven emocionados cómo sus hijos egresados de la institución, gracias a la lucha de sus padres y de sus maestros logran con mucho esfuerzo conquistar un título profesional.

Y es aquí donde nos preguntamos: ¿Dónde se esconden y a quién sirven esas “lumbreras” del periodismo que viven embriagándose en los mejores bares y prostíbulos, viviendo no en residencias sino en mansiones, viajando con gastos pagados adonde quieren y luciendo carros de lujo?… ¿Dónde, cuándo, cómo han servido al pueblo? ¿Dónde colocaron una piedra o pegaron un tabique para una escuela o para un hospital? ¿Además de sus firmas en las nóminas oficiales y en los artículos de quema incienso en los periódicos vendidos a la oficialidad, dónde más está su servicio a la comunidad?

Sobran ejemplos de informadores que han sido echados de los periódicos que venden no espacio sino criterio a los políticos. Son precisamente aquellos  quienes han servido con lealtad a la comunidad que se ven obligados a hacer estas preguntas públicamente, porque el lastre perverso del periodiquero centavero ha intentado hacer aparecer ante la Opinión Pública que el SNRP ha servido a fines aviesos. Están equivocados. Muy errados.

En el SNRP nadie puede ser y mucho menos fingir ser cabeza o dueño de la institución. Jamás se ha descubierto que se anden comerciando terrenos a espaldas del SNRP, ni se ha permitido la conformación de bloques o camarillas de parásitos del periodismo que usen nuestras siglas para medrar.

Quienes haciendo uso de su perversidad lo han intentado, solos se han auto-expulsado, se han auto-eliminado de nuestro sindicato; nadie los ha echado sino su propia conciencia, porque cada uno de los periodistas integrantes del SNRP lo sabe muy claramente desde el viernes 4 de marzo de 1983:

En esta delegación no se hace lo que el líder quiere; se ejecuta, por acuerdo de asamblea, lo que la asamblea decide. En ese ámbito de auténtica democracia, nadie es jefe. Todos somos servidores de todos y particularmente de la sociedad. El secretario general es solamente un miembro más del SNRP que sólo coordina los quehaceres de la delegación.

Quienes hace 74 años fundaron el SNRP, deben y tienen que sentirse satisfechos porque cumplieron su misión y sus propósitos alcanzaron al porvenir.

Desde hace casi tres décadas nos corresponde seguir batallando contra la ignorancia, la ambición y la arrogancia de quienes “se sienten” periodistas.

Por eso, lejos de recriminarlos o no admitirlos, a través de 30 años se han creado talleres de periodismo para que quienes así lo deseen, puedan contar con una base que les permita ingresar a escuelas especializadas, en las que también hemos participado con entusiasmo, sin colgarnos etiquetas. No las necesitamos. Lo que haga tu derecha que no lo sepa tu izquierda.

Sin embargo hoy en día a algunos periodistas les sucede lo que a los políticos de carpa pobre: Ya nadie les cree, ya nadie los respeta, ya nadie los tolera porque se han encargado de no sólo abaratar sino degradar la profesión en contra de quienes sí se esfuerzan por dignificar el periodismo.

Hector Contreras Organista
Hector Contreras Organista

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