En voz alta. Peligrosa advertencia

En voz alta. Peligrosa advertencia
Después que Corea del Norte amenazara a Washington y Seúl con un ataque nuclear, la semana pasada, el gobierno de Pyongyang ordenó –el sábado 30- cortar toda comunicación con Surcorea debido a que una guerra podría producirse en “cualquier momento”.
«Ante esta situación, no hay necesidad de mantener comunicaciones militares entre el norte y el sur», dijo un portavoz militar, según fue citado por la agencia de noticias KCNA de Pyongyang.
Esta disposición –que elevó la inquietud- fue considerada la última de una serie de advertencias por parte Pyongyang.
Anteriormente, el líder de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), nombre oficial de Corea del Norte, KIM JONG-UN, obtuvo la condena internacional por su decisión de anular -el pasado 11 de marzo- el armisticio con el que se interrumpió la Guerra Coreana (1950-1953); lo cierto es que al no haber sido reemplazado por un tratado de paz, sitúa a ambos Coreas como enemigos técnicos.
JONG-UN, en días pasados, como claro desafío visitó las unidades militares de primera línea cerca de la frontera marítima occidental.
Durante su recorrido, en postura retadora, el líder norcoreano afirmó que la isla de Baengnyeong, ubicada en el Mar Amarillo, cerca de la controvertida frontera marítima con Corea del Sur, será el primer objetivo del ejército norcoreano, una vez que se inicie la nueva guerra.
“En cuanto se dé la orden, deben romper las caderas del insensato enemigo, partirle la tráquea y mostrarle lo que es una guerra de verdad”, destacó KIM JONG-UN.
Es importante comentar que la tensión entre los dos países aumentó luego de que el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas sancionara a Corea del Norte por llevar a cabo su tercera prueba nuclear desde 2006.
Sin embargo, el hecho que detonó el conflicto fue la ejecución de maniobras militares en la región por parte de Estados Unidos y Seúl.
En estas utilizaron bombarderos estratégicos B-52 y submarinos nucleares, lo que fue considerado como «una provocación imperdonable» por Pyongyang.
Estos hechos, según Corea del Norte, apremiaron a realizar la prueba nuclear del 12 de febrero. Por otra parte, ha comunicado que podría enviar misiles a los dos países, alistando –el fin de semana- cohetes para ello.
En medio de la tirantez por la escalada de amenazas del régimen norcoreano, Estados Unidos envió aviones F-22, que volaron desde Japón hasta la base aérea de Osan, en Corea del Sur, para unirse a los ejercicios conjuntos.
El Gobierno estadounidense ha dicho que se toma «en serio» las amenazas de Pyongyang, aunque las considera un capítulo más de su «retórica belicista», y que está preparado para defenderse ante cualquier ataque.
Ante todo esto, expertos dudan que KIM-UN se atreva a atacar porque sería una acción suicida.
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