*Las instituciones operan, en promedio, al 62% de su capacidad instalada; en México registran 369 alumnos por cada 500 lugares disponibles.
*La cartera vencida de una escuela privada promedio en México supera 10% mensual; 91.7% de las instituciones reconoce que la morosidad impacta su operación.
CIUDAD DE MÉXICO. – Las escuelas privadas enfrentan una doble presión financiera: cuatro de cada diez lugares disponibles permanecen vacíos, mientras que la cartera vencida de un colegio promedio en México supera 10% mensual, lo que reduce el flujo de efectivo disponible para operar e invertir en crecimiento.
Las instituciones de América Latina operan, en promedio, al 62% de su capacidad instalada. En México, las escuelas consultadas tienen 369 alumnos inscritos frente a una capacidad promedio de 500 lugares, es decir, alrededor de 131 lugares disponibles por institución, de acuerdo con el Informe 2026. El cambio que viene, elaborado por Mattilda.
A las sillas vacías se suma el dinero que no llega a tiempo. El 91.7% de las instituciones reconoce que la cartera vencida afecta su operación mensual, mientras que estimaciones de Mattilda ubican la morosidad de una escuela privada promedio en México por encima de 10% mensual. El impacto resulta especialmente relevante en un sector cuya operación depende en buena medida del pago oportuno de las colegiaturas.
“Hay un alto índice de morosidad en el pago de las colegiaturas de las escuelas privadas, lo cual aprieta las finanzas de los colegios. Nosotros estimamos la cartera vencida de un colegio promedio en México superior al 10% mensual”, explicó Adrián Garza, cofundador y director de Crecimiento de mattilda.
Menos alumnos y menos recursos para crecer
La combinación plantea un círculo difícil para las instituciones: los lugares vacíos representan ingresos potenciales que no se generan, mientras que la morosidad retrasa una parte de los recursos correspondientes a los alumnos que sí están inscritos. Esto reduce la capacidad para destinar recursos precisamente a las acciones necesarias para atraer nuevos estudiantes y fortalecer la operación.
Los datos del informe reflejan esta presión, ya que el 64.5% de las escuelas destina más de 40% de sus ingresos a nómina y 64.7% invierte menos de 5% en marketing.
Para Garza, el incremento de la oferta educativa coincide con presiones económicas que afectan la capacidad de pago de algunas familias.
“Cada vez hay más sillas vacías dentro de las instituciones educativas privadas. Por un lado, tienes una presión en la oferta, en donde cada vez hay más competencia; pero al mismo tiempo, por el lado de la demanda también hay presión para las escuelas, principalmente derivada de situaciones macroeconómicas en el país”.
Escuelas con poco margen financiero
La situación contrasta con el optimismo de los colegios: 95.9% considera que su institución estará mejor dentro de cinco años y 92.3% tiene proyectos de crecimiento para 2026. Sin embargo, 58.4% no cuenta con reservas suficientes para operar seis meses sin ingresos y 70.8% no podría mantenerse durante un año en esas condiciones.
El acceso al financiamiento también representa un desafío, ya que, si bien dos de cada tres instituciones quisieran tener acceso a crédito, pero solo una de cada tres lo tiene.
Para Jesús Lanza, CEO de Mattilda, los resultados muestran que fortalecer la gestión financiera será fundamental para que las instituciones puedan convertir su capacidad disponible y sus planes de expansión en crecimiento sostenible.
“Las escuelas ya demostraron que saben enseñar. El siguiente paso es construir organizaciones financieramente más sólidas para que puedan seguir transformando vidas durante las próximas décadas”, señala.
El informe 2026. El cambio que viene fue elaborado a partir de una encuesta realizada entre febrero y abril de 2026 a directores, rectores y administradores de instituciones educativas de América Latina, principalmente de México, Colombia y Ecuador. (Redacción)