Para el Ciego o Sordo

Para el Ciego o Sordo
Manuel González Arizpe
Manuel González Arizpe

Manuel González Arizpe

El próximo mes de enero se cumplen doce años del artero asesinato de mi compañero y amigo Félix Fernández en Miguel Alemán, Tamaulipas. Durante más de una década no quise tocar el tema por dos razones; La primera por no poner en más peligro a la viuda y sus tres hijos, que aun residen en esa población de la frontera chica. Y la segunda porque era una herida que seguía abierta tanto en ellos como en mi propia familia. Pero que uno que otro periodista de pacotilla, de esos que nunca aprendieron, que les importo mas la celeridad que la misma verdad quiera lucrar descarada mediáticamente con su memoria erigiéndose como el intimo amigo del fallecido, como el héroe desconocido, me obliga a escribir estas líneas, como un reto para el hipócrita que ahora ya sin peligro de por medio, asegura fue su amigo y habla además de colegas connotados de la tierra pero sin dar sus nombres, escribe solo de oídas tratando de sorprender a los que no conocen el tema y por ello le creen a pie juntillas. Y para colmo deja peor parado al difunto y a los que convivimos con Félix y con su familia pues deja en el aire cuestiones suspicaces sobre el asesinado, como si asistió o no a la fiesta de un abogado de los criminales, yo pregunto rememorando a Lucerito; ¿Y? aun en el caso que así haya sido ¡Y?. Como lo dicen mis amigos decanos de la fuente de la PGR; “esos que lucran escribiendo libros de Narco, los hacen de mera y pura fantasía, pero por desgracia los que si conocemos del tema no podemos escribirlo, por lo delicado del mismo asunto. Por lo general no sustentan y si lo hacen, se basan en argumentos tan débiles, como el que lo oyeron de un amigo o de que un impreparado como Eduardo Resendez Bertolussi, así lo va a escribir sus memorias. Nada más ridículo si el mencionado a duras penas escribe su nombre, después de traicionar a Juan García Abrego se gastó el dinero que le dieron las autoridades norteamericanas y compra camiones viejos en Laredo para revenderlos en México. Es realmente irrisorio que alguien le haya creído las afirmaciones que escucho en una borrachera en donde los “afrentosos” presumen sus fantasías y mentiras. Volviendo con Félix Fernández dijimos hasta que nos cansamos que el principal sospechoso era su ex socio el ex alcalde de Miguel Alemán, y si no lo menciono de nuevo es porque la justicia divina se cumplimento y murió a unas cuadras de donde falleció el periodista. De lo que decimos ahí está de testigo Balbina Flores dignísima representante de Reporteros sin Fronteras, sostenemos lo dicho por Frank La Rue relator de la ONU, “nunca el móvil del asesinato de un periodistas será otro, cualquiera que sea, a menos que se compruebe lo contrario”, así que hablar de otra cosa es una mera pérdida de tiempo” Por desgracia, el crimen de Félix no es el único, hay por todo el territorio nacional casos similares, y el multimencionado a quien no le concederé el honor de que su nombre aparezca en esta columna, nunca lo he visto peleando esas causas, así como no lo vi en la marcha del 2010 en donde platique con Adriana Esthela Flores periodista que me honra con su amistad y el fallecido Miguel Ángel Granados Chapa a quien le comente del caso del escritor de LOS MALDITOS que estaba encarcelado en ese momento en Puente Grande y tal vez que esa nota se publicara contribuyo en ser una gota mas para lograr la liberación meses después, del hoy célebre Escritor de uno de los mejores libros periodísticos que se han escrito en México, Jesús Lemus Barajas. Balbina y otros tantos son testigos que ese ego solo se aparece cuando hay un peso de por medio, no recuerdo que haya escrito una línea para contribuir a que se hiciera justicia en ese caso, eso no redituaba en ese momento, ah pero ahora que el libro es Best Seller quería ser su presentador en la FIL Monterrey. Espero y tengo fe que el otrora imberbe y hoy barbón periodista, a quien a pesar de todo sigo estimando, encuentre su centro y supere sus egos y deje de inmolar a diestra y siniestra cuando el único vil por ahora es su espejo.