En voz alta Pemex. 75 aniversarios.

Por: Gerardo Viloria
Pemex no se vende ni se privatiza, sino que debe transformarse y modernizarse. “Es y seguirá siendo patrimonio de todos los mexicanos” subrayo el Presidente ENRIQUE PEÑA NIETO en la celebración de la Expropiación Petrolera de 1938, el domingo pasado, en Salamanca, Guanajuato.
El posicionamiento es claramente una respuesta a los señalamientos de quienes advierten sobre la tentación y el riesgo de volver a entregar los recursos energéticos a particulares nacionales y extranjeros a través de la reforma anunciada, la cual pretenda transferir a manos privadas porciones sustanciales de la industria petrolera del país, so pretexto principal que no ha sido una industria rentable para México.
Por otra parte, PEÑA NIETO, señaló: “es tiempo de mover a Pemex para que Pemex mueva a México”.
Los ejes para el nuevo Pemex son una nueva estructura organizacional, alentar la ética corporativa y la responsabilidad social, promover el crecimiento verde, potenciar a la industria nacional, orientar las inversiones a actividades más rentables y fortalecer su capacidad de inversión y desarrollo tecnológico.
Buena parte de esta ruta está inscrita en la Estrategia Nacional de Energía, que fue aprobada en el Senado la semana pasada y que sienta las bases de la reforma legal que tendrá que establecerse en el periodo legislativo que comenzará en septiembre.
Sin duda, es innegable la modernización de la industria petrolera nacional; muy pocos en el país desconocen la opacidad y la corrupción que imperan en el manejo de la paraestatal, por ello, indiscutible que Pemex requiere una administración honesta, eficiente y transparente.
De igual manera, es incuestionable que Pemex necesita complementar varios mecanismos simultáneos, sobre todo, explotar los enormes yacimientos en aguas profundas en el Golfo de México.
Las reservas ascienden a 13 mil 868 millones de barriles, con lo que se garantizan diez años de producción, cifra con la que México se ubica entre los 20 países con mayores existencias.
La reforma energética está pendiente desde principios de los 90. Hemos perdido dos décadas en discusiones estériles. Solucionar la ineficiencia de
Pemex es indispensable para sacar adelante a todo el país; sin embargo, para lograrlo, “no tiene sentido plantear que el petróleo deje de ser de los mexicanos”, tal como lo planteó el presidente ENRIQUE PEÑA NIETO.
Por experiencia sabemos los mexicanos que desde el momento de la expropiación, hasta nuestros días, el petróleo –en manos del Estado- ha sido un instrumento de paz y de estabilidad política.
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